sábado, 30 de mayo de 2009

PENTECOSTES

La palabra Pentecostés significa el día quincuagésimo. A los 50 días de la Pascua, los judíos celebraban la fiesta de las siete semanas (Ex 34,22), esta fiesta en un principio fue agrícola, pero se convirtió después en recuerdo de la Alianza del Sinaí. Al principio los cristianos no celebraban esta fiesta pero, con el tiempo se le fue dando mayor importancia a este día, teniendo presente el acontecimiento histórico de la venida del Espíritu Santo sobre Santa María y los Apóstoles (Hc 2). Poco a poco se fue formando una fiesta para la que se preparaban con ayuno y una vigilia solemne. Se utiliza el color rojo para el altar y las vestiduras del sacerdote, simbolizando el fuego del Espíritu Santo.Significado de esta celebración:Los cincuenta días pascuales y las fiestas de la Ascensión y Pentecostés, forman una unidad. No son fiestas aisladas de acontecimientos ocurridos en el tiempo, son parte de un solo y único misterio. Pentecostés es fiesta pascual y fiesta del Espíritu Santo. La Iglesia sabe que nace en la Resurrección de Cristo, pero se confirma con la venida del Espíritu Santo. Es hasta entonces que los Apóstoles acaban de comprender para qué fueron convocados por Jesús; para qué fueron preparados durante esos tres años de convivencia íntima con Él. La Fiesta de Pentecostés es como el "aniversario" de la Iglesia. El Espíritu Santo desciende sobre aquella comunidad naciente y temerosa, infundiendo sobre ella sus siete dones, dándoles el valor necesario para anunciar la Buena Nueva de Jesús; para preservarlos en la verdad, como Jesús lo había prometido (Jn 14.15); para disponerlos a ser sus testigos; para ir, bautizar y enseñar a todas las naciones. Es el mismo Espíritu Santo que, desde hace dos mil años hasta ahora, sigue descendiendo sobre quienes creemos que Cristo vino, murió y resucitó por nosotros; sobre quienes sabemos que somos parte y continuación de aquella pequeña comunidad ahora extendida por tantos lugares; sobre quienes sabemos que somos responsables de seguir extendiendo su Reino de Amor, Justicia, Verdad y Paz entre los hombres.

SECUENCIA
“Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido, luz que penetras las almas, fuente de mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo; tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego; gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos. Entra hasta el fondo del alma, Divina Luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si tú le faltas por dentro, mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo. Doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno”, Amen.
¿Quién es el Espíritu Santo?
En la segunda lectura que escuchamos este domingo, el apóstol San Pablo, nos dice: "Nadie puede decir: ¡Jesús es el Señor! sino por influjo del Espíritu Santo" (1Co 12,3). Muchas veces hemos escuchado hablar de Él; muchas veces quizá también lo hemos mencionado y lo hemos invocado. Piense cuántas veces ha sentido su acción, cuando sin saber cómo, ha soportado y superado situaciones difíciles, ha salido adelante, se ha reconciliado, ha sido capaz de aceptar, perdonar, amar y hasta hacer algo por esa persona que en algún momento de su vida le ha ofendido… Esa fuerza interior que no sabe de dónde sale, es nada menos que la acción del Espíritu Santo en su vida que, desde su bautismo, habita en usted. El Espíritu Santo ha actuado durante toda la historia de la humanidad pero, es Nuestro Señor Jesucristo quien lo presenta oficialmente: "Si ustedes me aman, guardarán mis mandamientos, y yo rogaré al Padre y les dará otro Defensor que permanecerá siempre con ustedes. Este es el Espíritu de Verdad… En adelante el Espíritu Santo Defensor, que el Padre les enviará en mi nombre, les va a enseñar todas las cosas y les va a recordar todas mis palabras. … En verdad, les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Defensor no vendrá a ustedes. Pero si me voy se lo mandaré. Cuando él venga, rebatirá las mentiras del mundo… Tengo muchas cosas más que decirles, pero ustedes no pueden entenderlas ahora. Pero cuando Él venga, el Espíritu de la Verdad, los introducirá en la verdad total" (San Juan, capítulos 14, 15 y 16). Cuando éramos niños, en el catecismo aprendimos que "el Espíritu Santo es la Tercera Persona de la Santísima Trinidad". Es esta la más profunda de las verdades de fe: habiendo un solo Dios, existen en Él Tres Personas distintas, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Verdad que Jesucristo nos ha enseñado con claridad en el Evangelio, él nos presenta al Espíritu Santo diciendo: "El Padre os dará otro Paráclito" (Jn 14,16). El abogado defensor es aquel que, poniéndose de parte de los que son culpables debido a sus pecados, los defiende del castigo merecido, los salva del peligro de perder la vida y la salvación eterna. Esto es lo que ha realizado Cristo, y el Espíritu Santo es llamado "otro paráclito" porque continúa haciendo presente la redención con la que Cristo nos ha librado del pecado y de la muerte eterna. El Espíritu Santo viene a guiar la vida de todos los discípulos del Señor, en aquel tiempo y en el nuestro: “Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros” (Jn 16,12-15).

LOS DONES DEL ESPIRITU SANTO

En la teología católica se llaman dones del Espíritu Santo a unas disposiciones fijas que hacen al hombre docil para secundar los impulsos y emociones.
Un don es algo dado por otro libre, gratuita y benévolamente: el mismo Espíritu Santo es mencionado como un don en la liturgía o himnos liturgicos.
En la teología escolástica suele aclararse que los dones son infundidos en las “potencias del alma” indicando con ello las facultades superiores (entendimiento, voluntad, memoria) que reciben un hábito que les permite responder con mayor facilidad y secundar las mociones propias del Espíritu Santo o gracia actual. La facultad los recibe “pasivamente” pero ha de de actuarlos: es decir, no quitan la libertad ni la cohíben.

Los dones del Espíritu Santo son:

Don de Ciencia, es el don del Espíritu Santo que nos permite acceder al conocimiento. Es la luz invocada por el cristiano para sostener la fe del bautismo.

Don de Consejo, saber decidir con acierto, aconsejar a los otros fácilmente y en el momento necesario conforme a la voluntad de Dios.

Don de Fortaleza, es el don que el Espíritu Santo concede al fiel, ayuda en la perseverancia, es una fuerza sobrenatural.

Don de Inteligencia, es el del Espíritu Santo que nos lleva al camino de la contemplación, camino para acercarse a Dios.

Don de Piedad, el corazón del cristiano no debe ser ni frío ni indiferente. El calor en la fe y el cumplimiento del bien es el don de la piedad, que el Espíritu Santo derrama en las almas.

Don de Sabiduría, es concedido por el Espíritu Santo que nos permite apreciar lo que vemos, lo que presentimos de la obra divina.

Don de Temor, es el don que nos salva del orgullo, sabiendo que lo debemos todo a la misericordia divina.

Pertenecen en plenitud a Cristo, Hijo de David. Completan y llevan a su perfección las virtudes de quienes los reciben. Hacen a los fieles dóciles para obedecer con prontitud a las inspiraciones divinas.

Los frutos del Espíritu Santo son perfecciones que forma en nosotros el Espíritu Santo como primicias de la gloria eterna. La tradición de la Iglesia enumera doce:

Caridad.Gozo.Paz.Paciencia.Longanimidad.Bondad.Benignidad.Mansedumbre.Fe.Modestia.Continencia.Castidad.
Faltas contra el Espíritu Santo:
Desesperar de la misericordia de Dios.Presunción de salvarse sin ningún mérito.La impugnación de la verdad conocida.La envidia de los bienes espirituales del prójimo.La obstinación en el pecado.La impenitencia final.

jueves, 14 de mayo de 2009

EL AMOR TODO LO PUEDE

¿PORQUÉ SOY CATOLICO?

ORACIÓN POR LOS SACERDOTES

Hermanos,
Todos hemos visto lo que ha sucedido en estos últimos días y la manera cómo nuestros sacerdotes han incumplido sus votos, haciendo daño a nuestra Iglesia y cómo esto ha servido como una campaña mediática tanto en nuestro país como en toda el orbe.Se me ocurre una pregunta... Frente a todos estos hechos... ¿Qué nos toca hacer? Podemos unirnos al grupo de personas que critican y condenan a estos sacerdotes; podemos también ser de los que buscan "cambiar" las cosas, olvidándonos de los mandatos y las tradiciones, pidiendo dejar atrás los votos de castidad, obediencia y pobreza;... o podemos tomar el camino guerrero, el del cristiano solidario que sabiendo que pertenece a la Iglesia y viendo a nuestros sacerdotes cayendo en debilidad, se une a otros cristianos guerreros a orar en comunidad, con el poder del Espíritu Santo, por la fortaleza espiritual de nuestros sacerdotes.Hermanos... si nosotros oramos los unos por los otros y el Señor nos escucha, anima y fortalece... ¿se imaginan cuánto podríamos ayudar a que nuestros sacerdotes no caigan en tentación?Este es otro motivo más para tomar el rosario y hacerlo el escudo que es para defendernos del enemigo.Gloria a Dios! Porque con nuestras oraciones, podemos defender a nuestros sacerdotes, quienes a su vez oran por nosotros para defendernos, protegernos y llevarnos a Cristo; y así hacemos una verdadera comunidad en la Iglesia. Gloria a Dios por toda la bendición que derramará a través de nuestras plegarias sinceras y de corazón!!Bendito sea Dios por el don del Sacerdocio!!
Que el Señor te Bendiga y te guarde, te muestre su rostro y te tenga Misericordia, Te mire Benignamente y te conceda la paz, que el Señor te Bendiga.En Cristo y María

miércoles, 13 de mayo de 2009

Nuestra Señora de Fátima


Nuestra Señora de Fátima

En 1917, en el momento de las apariciones, Fátima era una ciudad desconocida de 2.500 habitantes y hoy es famosa en todo el mundo y su santuario lo visitan innumerables devotos.

Allí, la Virgen se manifestó a tres niños campesinos: Francisco, Jacinta y Lucía. No sabían ni leer ni escribir y estaban acostumbrados a llevar a pastar a las ovejas todos los días. Los tres habían recibido en casa una primera instrucción religiosa y recibieron tres apariciones de la Virgen entre 1915 y 1916.

DIPLOMA DEL CONCURSO Y UN HERMOSO RECUERDO GRACIAS CHICOS